Russian Doll: Cuando lo difícil no es morir, si no sobre-vivir

La nuevo de Netflix, una serie de comedia negra. A cargo de Natasha Lyonne en el papel protagónico y Amy Poheler en la creación y producción.
Rusian Doll

La nueva apuesta que nos trae Netflix se llama Russian Doll (Muñeca Rusa) y viene de la mano de la gran Natasha Lyonne en el papel protagónico y Amy Poehler en la parte técnica, desde la creación y producción. Dos grandes mujeres que nos demuestran que tienen talento para la comedia. En este caso, la comedia negra.

Nadia, nuestra protagonista , caminando por las calles de New York

¿Por qué verla?

La historia

La historia gira en torno a Nadia (Natasha Lyonne), quien después de festejar su cumpleaños número 36 en el departamento de su amiga, muere tras ser atropellada. Pero ocurre una peculiaridad, tras morir, vuelve a la vida en el baño del lugar donde se encontraba festejando dicha fiesta. Es así que vemos como nuestra protagonista, vuelve a vivir la misma noche tras morir repetidas veces. ¿Encontrará la manera de salir de este loop temporal? ¿Será que no hay escapatoria?
La premisa puede sonarte conocida, es que ya hemos visto esta trama en el cine, con películas como El día de la marmota, Al filo del mañana y Feliz día de tu muerte, de la cual pronto veremos su secuela.
Entonces ¿qué tiene Russian Doll que las diferencia de lo antes visto?


En las películas antes mencionadas, es el protagonista quien solo posee este poder (o maldición). Sin embargo, en Russian Doll, Nadia encuentra compañía junto a Alan, un chico que está atravesando el mismo problema. ¿Estarán conectados? ¿Por qué les sucede esto? Es aquí donde creo que radica el corazón de la serie.
Mientras que en Al filo del mañana y Feliz día de tu muerte el enemigo reside en el exterior (alienígenas en el primer caso y asesinos en el segundo), aquí el enemigo es interno. Son los propios personajes que deben lidiar con sus problemas. Deben arreglar algo de sus vidas para poder avanzar y no morir (literalmente) en el intento.

Personajes

El personaje de Nadia es en sí auto destructivo. Las drogas y el alcohol forman parte de su vida diaria. Lo usa para poder olvidar su pasado. Las relaciones amorosas nunca avanzan. Nadia se resguarda en sí misma, en su soledad, sin establecer alguna relación genuina con nadie. Este aspecto cambia con la llegada de Alan.
La evolución de Nadia se va desenvolviendo a lo largo de la serie, como una muñeca rusa. Vamos descubriendo muñecas dentro de otras o en este caso, aspectos de Nadia, las cuales parecen no tener fin. Pero de un momento a otro, se llega a la última de ellas. En este caso, el motivo por el cual quiere olvidar su pasado.


Mientras que la vida de Nadia es un completo desastre, la vida de Alan es de lo más ordenada posible. Tiene todo bien organizado. Cada cosa cumple una función, todo debe seguir de igual manera para así, llegar a la perfección. Es esto mismo lo que él debe cambiar, para poder avanzar.
Dos personajes tan opuestos que tratarán de averiguar que les ocurre, complementándose de una manera que ni ellos imaginan.

Charlie Barnett en el papel de Alan y Natasha Lyonne en el papel de Nadia

Otros aspectos

Tiempo

La serie maneja muy bien los ritmos y el tiempo con el que cuentan. Aunque al comienzo parezca un poco repetitiva, sabe cómo usar este tema a su favor y que el espectador no se aburra por completo. Está compuesta por 8 episodios de 24-30 minutos, lo cual hace un aproximado de casi 4 horas. Serie digna para maratonear un domingo por la tarde, muy recomendable.

La música

Por último, no podrás sacar de tu cabeza la canción que suena cada vez que Nadia reinicia el ciclo. Estoy segura que apenas termines la serie estarás cantando todo el día (o noche):

¡Gotta get up, gotta get out, gotta get home before the morning comes!

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