Especial Tobe Hooper: La Masacre del Cine

En el año 1943, la Segunda Guerra Mundial ocupaba el 100 por ciento de la atención en el mundo, pero sin embargo, con estrenos como “¿Por Quién Doblan Las Campanas?” de Sam Wood o “Sombra de una Duda” de Alfred Hitchcock, el cine seguía con su ritmo.

1943 también fue el año de la muerte de Nikola Tesla, pero cuando muere un genio nace otro, es por eso que en Austin, Texas, nacía Tobe Hooper, la mente maestra detrás del sub-genero de terror bautizado como slasher.

Hoy nos reunimos aquí para celebrar su cumpleaños hablando de su película más conocida, “La Masacre de Texas”, de 1974. Si, de ahí te sonaba.

Tobe Hooper dirigiendo.
Tobe Hooper dirigiendo.

La Idea

Todos pensamos alguna vez en deshacernos de la gente en la cola de una tienda o de un banco. Este mismo pensamiento le llegó a Tobe Hooper cuando se imaginó que con una motosierra sería el camino más fácil de abrirse paso en esa tienda. Claro está, no pensó en la posibilidad de que, luego de matar a toda su clientela, la tienda capaz no lo atendería.

No se sabe que habrá pasado ese día. El por qué de elegir una motosierra. Es de esas cosas que pasan una vez en la vida. A día de hoy, no se lo recordaría tanto a Leatherface sin una motosierra entre sus manos, ni mucho menos habrá tenido tanto impacto el final que nos deja.

Siguiendo el hilo de Leatherface, Hooper se inspiró en Ed Gein, un asesino y ladrón de tumbas estadounidense. Robert Bloch tomaría la relación de Ed Gein con su madre como inspiración para su libro “Psycho”, del que se haría la película más conocida del mundo. Thomas Harris, al igual que Tobe Hooper, tomaría la relación de Ed Gein con la piel humana para inspirarse en Buffalo Bill, el famoso asesino que detuvo la agente especial Clarice Starling en “El Silencio de los Inocentes”, libro que también se haría cine.

Entonces con la idea fresca en la cabeza, Tobe Hooper se reunió con su amigo Kim Henkel, y juntos, en un lapso de tres semanas, terminarían el guión de “La Masacre de Texas”.

Poster alternativo de "The Texas Chainsaw Massacre".
Poster alternativo de “The Texas Chainsaw Massacre”.

El Rodaje

El 15 de julio del año 1973, personas que habían actuado poco y nada y Tobe Hooper con sus amigos cinéfilos empezaban a rodar “La Masacre de Texas”, una película que cuenta la historia de unos jóvenes que deciden irse de viaje por Texas, al llegar a destino, el lugar no era tan lujoso como se les había prometido: la casa no tenía agua ni luz y la madera estaba casi podrida.

Entonces nos encontramos con un grupo de jóvenes unisex solos en una casa en el medio de la nada en plenos 70s, va a pasar lo que tiene que pasar. Pero no pasa. Igual si lo que tenía que pasar era que, uno por uno, iban a ser capturados por una persona de casi dos metros, ancho, con máscara de cuero y motosierra, si pasó.

Leatherface (cara de cuero) se llamó este monstruo que capturaba a los jóvenes y los descuartizaba para comerlos, junto a su hermano, su padre y su abuelo. Gunnar Hansen, un actor de origen islandés, fue elegido para darle vida a Leatherface. Fue el mismo Hansen que le sugirió a Hooper que su personaje tenga retraso mental, Hooper levantó el dedo pulgar a su sugerencia y es por eso que el monstruo tiene dificultades para hablar, característica que, en cierta manera, hace al personaje más temerario.

A modo de preparación de su papel, Hansen visitó un centro de discapacitados para estudiar sus gestos a modo de influencia. La relación que tenía este actor con el resto del casting era distante, ya que todos estaban de acuerdo que mientras menos tiempo pasen con un Leatherface divertido, menos terror les daría a la hora de rodar. Sin embargo, no fue el trabajo ideal para Hansen, ya que la máscara que se vió obligado a utilizar, le sofocaba en pleno verano en pleno Texas, se pasaba de 12 a 16 horas con el traje puesto, y que lo usase con cuidado, porque no había presupuesto para dos trajes.

Poster alternativo de "The Texas Chainsaw Massacre".
Poster alternativo de “The Texas Chainsaw Massacre”.

La Película

Tobe Hooper ni se gastó en buscar productoras grandes en la industria ni mandar guiones a estudios, él tenía claro que su proyecto iba a ser totalmente independiente y que se tenía que financiar a él mismo, con ayuda de sus amigos. Fue así que la película en cuestión contaría con un total de $140.000 dólares. Presupuesto que se esfumaría fácilmente con los decorados de la casa de la familia, el maquillaje del abuelo, sueldos, locaciones, entre otras cosas.

En 1974 ya se hablaba de millones, por ejemplo, “Chinatown” de Roman Polanski tuvo $6.000.000 de dólares, “El Padrino Parte II” tuvo $13.000.000 de dólares.

Lo que sorprendió al equipo de la película en cuestión, fue su recaudación, que se estipula que fue de $30.800.000. Una recaudación bastante común en el cine. Pero lo que sorprendió en realidad fue la llegada a esa cantidad de dinero cuando la película se estancó en la temida clasificación R y fue retrasada y hasta prohibida en ciertos países, hasta se recortaron partes.

Luego de años de lucha, en el año 1984, 10 años después del estreno, se aceptó una versión de  83 minutos, clasificada para mayores de 18 años solamente. Es increíble que, siendo tan solo 1 hora y veinte de película, “La Masacre de Texas” te pone los pelos de punta con cada plano y cada secuencia, hasta resulta imposible pensar que se cortaron partes por ser muy violenta.

Leatherface.
Leatherface.

La Leyenda

A día de hoy, “La Masacre de Texas” forma parte de la cultura popular, es considerada una película de culto, un clásico y un ícono del cine de terror, generando un propio subgénero. Ya se sabe que el cine no es perfecto, es por eso que posee secuelas, precuelas, remakes, spin-offs, adaptaciones, todo lo que te imagines. Eso no le quita calidad a la película, que va a seguir vigente por la historia que cuenta y la historia que tiene detrás, dejando el espíritu vivo de un Tobe Hooper visionario y activo que ni se hubiera imaginado que su opera prima se convertiría en una obra maestra.

Salute Tobe Hooper, es el momento indicado de decir gracias por tanto y perdón por tan poco.

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