OSCARS 2021 – The Trial of the Chicago 7: Qué siempre ganen los buenos

La segunda película de Aaron Sorkin (The Social Network) como director se encuentra nominado a seis Premios de la Academia incluyendo Mejor Actor de Reparto, Guion y Película.
Chicago trial

En el cine, según a quien le preguntes, siempre triunfan los buenos. Es eso lo que al final siempre queremos. Y no, no es algo raro la verdad. El Espíritu Spielberiano recorre las venas de todos un poco. La gran pantalla es quizás el único medio que te puede mostrar el bien y el mal en un solo plano. Porque no hay nada más heroico que aferrarse a las creencias. The Trial of the Chicago 7 es exactamente eso. Los buenos, los malos y un mundo entero que está viendo. Podremos pecar por ingenuos, pero por favor que siempre ganen los buenos. Así sean americanos.

The Trial of the Chicago 7. Guion y dirección: Aaron Sorkin. Elenco: Sacha Baron Cohen, Eddie Redmayne, Mark Rylance, Jeremy Strong, Frank Langella, Joseph Gordon-Levitt, Michael Keaton, John Carroll Lynch, Yahya Abdul-Mateen II, Alex Sharp, Noah Robbins, Danny Flaherty, Ben Shenkman, Kelvin Harrison Jr., Caitlin Fitzgerald, John Doman y J.C. Mackenzie. Fotografía: Phedon Papamichael. Edición: Alan Baumgarten. Música: Daniel Pemberton. Nuestra opinión: Muy buena.

Aaron Sorkin, en su segundo largometraje en la silla del director, decide reabrir una vieja y dura herida del sistema judicial de los Estados Unidos en la década de los 60’s. Con la administración de Nixon recién llegando al poder, el país cambiaría totalmente por la exponencial contracultura que se establecía en las calles de las ciudades más importante. La película cuenta la historia de un juicio que se realizó no solo una época definitoria para la lucha de los derechos civiles, sino con los golpes de las muertes de Kennedy, Bobby y Malcolm X muy frescas, y además, por si fuera poco, en plena época electoral. Dicho juicio se le hace a 7 (quizás 8) personas que están siendo acusadas de iniciar una protesta violenta en Chicago en el marco de la Convención Nacional Demócrata de 1968. Y a pesar que es muy claro desde el comienzo de la película que, la violencia fue iniciada por la policía, el Gobierno decide actuar en oficio. El resultado fueron seis meses en la corte y el acto judicial por derechos civiles más polémico en la historia de aquella sociedad.

The Trial of the Chicago 7 tienes dos cosas que se hacen valer por si solas, el elenco y el guion. Por un lado tenemos a lo Sacha Baron Cohen, Eddie Redmayne, Mark Rylance, Joseph Gordon-Levitt, Michael Keaton y más. Nada puede salir mal, literalmente. En estos casos la duda siempre cae en la historia. Cómo con tantos personajes pueden darle impacto e importancia a cada uno. Para eso está Sorkin, quien sigue demostrando que es el mejor guionista de Hollywood. La película trascurre durante seis meses muy complicados y técnicos, y el guion permite condensar eso en dos horas y media con un ritmo tal que nunca se hace pesada. No hay baches emocionales e históricos innecesarios, ni diálogos que no aporten nada. En la película hay una pelea entre el personaje de Sacha Baron Cohen y Eddie Redmayne, que funciona como un claro ejemplo. Ambos no se caen del todo bien y desde el primer minuto lo sabes, pero no es hasta llegando a las 2 horas que explota la relación. Las palabras son precisas porque ya el guion te ha ido mostrando sus pensamientos desde el inicio, y así en muchos otros casos.

Completas estas barreras, nos queda el montaje. La edición es otro gran acierto, la película logra combinar las escenas grabadas con material documental recordando en todo momento que esto fue real. Hay que destacar el montaje inicial de la película. En siete minutos el film logra con esta técnica documental situar al espectador en el contexto de la película y presentar los personajes. Los activistas, los hippies, la izquierda, los demócratas, los estudiantes, los organizadores, etc. The Trial of the Chicago 7 aprovecha esta técnica, que hemos visto en película de los 90 como JFK de Oliver Stone o, en más actuales como VICE de Adam McKay. Tanto guion como montaje se relacionan tan bien que ambas son las claras merecedoras a llevarse el Oscars en esas categorías.

La participación de Sorkin debajo del lente es harina de otro costal. Lo complicado de hacer este tipo de película es que usa una fórmula que ya conocemos bastante. Mostrar los buenos y los malos desde el primer segundo. En ningún momento se desafía al espectador. Más allá de toda la vergüenza y furia ajena que podemos sentir hacia el sistema judicial americano y a la administración de Nixon, nunca nos terminamos de hacer las preguntas que la película debe, pero no le interesa, hacerse. Los personajes están molesto, quieren hacer las cosas bien pero en ningún momento hacen participe a la audiencia de esta conversación. ¿Eso es bueno o malo? Es malo, pero por un lado The Trial of the Chicago 7 es una cinta muy Spilberiana, bandos marcados, una lucha, la busca patriótica y el final con la orquesta a todo dar. ¿Es genial? Por supuesto, pero hoy, con las corrientes actuales de resurgimiento de activismo en la sociedad, tienden hacer una historia muy repetitiva. Esto se nota en la silla del director, muchos planos funcionan como revisionados a logros pasados que carecen de un estilo nuevo.

The Trial of the Chicago 7 cayó como anillo al dedo a la audiencia por los tiempos que vivimos inundados por las fake news, lucha de poder y una grieta de tamaño incalculable. Es una película formidable. Grandes actuaciones, una historia muy bien contada y una montaje muy dinámico, pero que no termina trayendo nada nuevo a la mesa.

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