39 años sin Grace Kelly: De estrella de Hollywood a princesa

Conocé la historia de Grace Kelly, la actriz que, luego de conquistar Hollywood con su corta carrera, su vida dio un giro de 180 grados y se convirtió en princesa.

En el año 1952, tiene su estreno la película ‘High Noon’, un western clásico que protagonizaba Gary Cooper. Al lado de la figura de Cooper, se destacó una joven que interpretó a su esposa. Una desconocida actriz, que solamente había trabajado en un solo largometraje y se desenvolvió en algunos que otros papeles en televisión. Esa joven era Grace Kelly, y ese papel en esta película sería el detonante de su carrera.

El filme tuvo un presupuesto de 730 mil dólares, y el rotundo éxito en taquilla le hizo recaudar un total de 12 millones de dólares. Lo que hizo agrandar los nombres de los protagonistas y de su director, Fred Zinnemann. Por su parte, Grace Kelly empezaba a resonar cada vez más fuerte en la industria, y su carrera avanzaba poco a poco. Fueron su belleza, carisma y talento los principales responsables del ascenso de una joven de, por aquel entonces, 23 años.

‘High Noon’ fue la puerta de acceso que Grace Kelly abrió para ingresar a Hollywood. A partir de ahí, la carrera de la prometedora actriz sufriría un gran ascenso año tras año. Sin embargo, se podría decir que su filmografía duró poco más de cinco años. Kelly cautivó la industria cinematográfica estadounidense en cada papel que realizó, y en 1956, su vida daría un giro rotundo de 180 grados. La joven actriz dejaría atrás las cámaras y se convertiría en princesa. Pero primero, un poco de historia.

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Desde la ciudad de Filadelfia, Pensilvania, Estados Unidos, al mundo. La tercer hija de cuatro hermanos estaba destinada al estrellato. Se mudó a la ciudad de Nueva York para estudiar en la prestigiosa Academia de Artes Dramáticas. Se sustentaba con diferentes trabajos de modelaje y de a poco su cara empezó a ser recurrente en diferentes castings. A finales de los años 40, Kelly había incursionado por el teatro, llegando a actuar en una obra de Broadway.

La década de los 50 fue la principal testigo de cómo Grace Kelly se convertía en una de las mayores estrellas de Hollywood. Los primeros años, su rostro se podía ver en diferentes capítulos de series de televisión. Su primer aparición en el cine fue en la película ‘Fourteen Hours’ (1951), donde interpretaba un papel secundario. Un año después, se podría decir que se dio inicio a su carrera profesional. Su rol en ‘High Noon’ (1952) le abrió paso a la industria cinematográfica.

Al año siguiente, tuvo la oportunidad de ser dirigida por el mismísimo John Ford en ‘Mogambo’ (1953). Aquí compartió pantalla con Clark Gable y Ava Gardner. Para ser una carrera medianamente nueva, Grace Kelly no se privó de trabajar con personalidades que pronto estarían a su altura. Kelly ya estaba en Hollywood. Había logrado lo que tanto había soñado, y su camino al estrellato ya era un hecho. Sin embargo, en el año 1954, Kelly dejaba de ser solamente una estrella para empezar a marcar tanto su historia como la del cine.

El año 1954 sería un año sumamente atareado para Alfred Hitchcock. El director inglés venía de estrenar ‘I Confess’ (1953), que no le dio ni penas ni glorias. Su filmografía ya lo había asentado como uno de los cineastas más importantes del siglo. Había trabajado ya con grandes artistas, y un papel en alguna de sus películas significaba un salto en la carrera de cualquier intérprete.

Hitchcock estaba preparando un nuevo largometraje. El guion presentaba una trama de asesinato fácil de digerir, donde un hombre contrataba a otro con el objetivo de eliminar a su mujer y heredar su fortuna. Una película que no salía de lo normal, con presupuesto medio. Para el papel masculino, llamó a Ray Milland y el secundario sería tomado por Robert Cummings. Solamente faltaba la figura femenina, a las que el director elegía con extremo cuidado, y sin ningún toque de objetividad.

Fue así como llega Grace Kelly a protagonizar ‘Dial M for Murder’ (1954). Esta película demostraba de qué era capaz la joven actriz. El director la eligió casi caprichosamente, y automáticamente se convertiría en su musa. El éxito de este filme permitió que Hitchcock se atreva a realizar otra producción ese mismo año. La elección ya se sabe, dentro de los grandes clásicos del director, se encuentra la tan aclamada ‘Rear Window’ (1954).

Finalmente, luego de actuar en cinco diferentes películas en 1954, Grace Kelly es nominada a mejor actriz para los Premios Oscar de 1955. Así es como fue galardonada con este premio por su trabajo en ‘The Contry Girl’ (1954). A mitades de la década de los años 50, entonces, esta joven actriz ya figuraba como una de las estrellas más importantes dentro del star-system de Hollywood.

Hitchcock tenía preparado un proyecto más grande. ‘To Catch a Thief’ (1955) sería el último proyecto de la dupla Hitchcock-Kelly. La película tendría su rodaje en las costas francesas, lo que le convenía a la actriz, ya que tendría que filmar otro largometraje en Mónaco, país vecino a Francia. Fue así como, junto a Cary Grant, protagonizó otra de las películas con las que marcaría la historia.

Al término del rodaje de su última película con Alfred Hitchcock, Grace Kelly pasaría un tiempo en Mónaco para rodar ‘The Swan’ (1956), donde encarnaría al personaje de la Princesa Alexandra. Durante su estadía en aquel país, es presentada al príncipe Raniero III de Mónaco. No pasaría mucho tiempo para que Kelly se convierta en una princesa de verdad. Raniero pronto viaja a Estados Unidos para pedir la mano de Grace Kelly. Para 1956, la superestrella de Hollywood se cambiaría el nombre a Grace de Mónaco.

Su último largometraje en la industria fue siendo protagonista de la película ‘High Society’ (1956). Se dio el lujo de cerrar su carrera como actriz trabajando al lado de Frank Sinatra. A partir de ese punto, dejaría la vida de estrella de Hollywood para vivir como, literalmente, una princesa. Apartó las cámaras a un lado, formó una familia y se calzó un título que siempre soñó.

Su huella en el cine fue tan grande que se la sigue considerando una de las más grandes actrices que vio la época del Hollywood clásico. Su prematura muerte sigue siendo una incógnita y una gran pérdida para la industria cinematográfica. Pero sin embargo, su figura seguirá siendo un ícono de la moda, la cultura y la industria cinematográfica.

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