‘Scream’, Wes Craven y el adiós del slasher

Conocé la historia de una de las mejores franquicias de la historia del cine de terror, la saga de 'Scream', iniciada y terminada por Wes Craven.

A mitades del año 1972, aparecía en las marquesinas de diferentes cines una película particular. Su título era ‘The Last House on the Left’ y su director, según rezaba el póster, era un joven y desconocido Wes Craven. El largometraje en particular presentaba la opera prima de su realizador, y captó con su cámara hechos que hubiesen hecho temblar hasta al propio Alfred Hitchcock.

Tres años después, en 1975 y con la misma bajada de linea, el mismo director estrenaba ‘The Fireworks Woman’, con la que casi se convierte en un cineasta catalogado como un psicópata. Dos años después, en 1977, la carrera de Wes Craven sufre un ascenso. Gracias al estreno de ‘The Hills Have Eyes’, donde ya se denota el camino que seguiría el cineasta.

El punto cúlmine de la filmografía de Wes Craven lo tuvo en los años 80. En esa década, Craven le dio inicio a uno de los personajes más icónicos del cine de terror y de la cultura, Freddy Krueger. Estrena ‘A Nightmare on Elm Street’ (1984), con la que se consagra como uno de los grandes directores contemporáneos de terror. En los años noventa, ya siendo casi una leyenda, decide aceptar la dirección de un guion bastante interesante. Tiempo después, esa película formaría parte de una de las mejores sagas del cine de terror, ‘Scream’.

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La película original del año 1996 presentaba un formato clásico de slasher noventoso. Este subgénero del terror había ganado una popularidad excesiva en la década anterior. Por lo general, se trataba de películas que difícilmente pasaban las dos horas de duración, con personajes vacíos (probablemente adolescentes) y un asesino que los iba matando uno por uno. Hasta que llegó ‘Scream’. Wes Craven se propuso con este largometraje demostrar las falencias y los clichés de todas las películas de terror, y lo hizo perfectamente.

Se trataba de una trama simple, sin complejidad alguna y que, aparentemente, seguía la linea del slasher convencional. Un grupo de adolescentes es atormentado, perseguido y asesinado por un asesino, en este caso particularmente, el ya icónico ghostface. Sidney Prescott es el personaje principal y la tan conocida final girl (otro concepto proveniente del slasher: la joven que sobrevive), y el resto de los personajes son sus amigos, su novio, su padre, una reportera, un policía, entre otros.

El misterio está, entonces, en saber por qué el asesino mata, es decir, la clave está en averiguar el motivo. Al igual que Alfred Hitchcock en ‘Psycho’ (1960), Wes Craven asesina a una estrella en los primeros minutos del filme. Luego de toda una campaña de publicidad con el rostro de Drew Barrymore en los posters, su personaje es el que desencadena esta serie de asesinatos. A las particularidades de ‘Scream’ (1996), se le suman la capacidad de la cinta para construir un relato que de verdad atrape al espectador, con personajes muy completos y con los que podemos identificarnos.

Por otra parte, aparece en la película un cierto tipo de crítica o burla al género del slasher en sí. Muchas veces los personajes anticipan lo que va a pasar en los próximos minutos, se establecen reglas para el asesino que previamente eran tácitas y hasta cumple con todos los clichés sin caer en la redundancia. Ni siquiera los asesinos tienen un motivo para llevar a cabo sus actos.

Wes Craven se centró en ‘Scream’ (1996) para demostrar un cambio. Todo en exceso es malo, y él comprendió lo que tenía que hacer. Luego de tanta historia insulsa, ya tan estereotipada, aparece ‘Scream’ para demostrar que se puede cumplir con todos los requisitos sin caer en el cliché. Gracias a la mano y a la visión de Craven, apareció este slasher que se burla de la masividad y el desprecio hacia el género de terror.

En ‘Scream 2’, Wes Craven se burla de las secuelas. En este filme (y en todos los demás) aprovecha para salir de la pantalla y empezar a hablar de la industria cinematográfica. La manera en cómo productoras, directores y guionistas hacen uso de un hecho traumático para una persona con el objetivo de conseguir un beneficio propio. A partir de los hechos en la película original, no solamente surge una secuela, sino también una franquicia dentro de la franquicia.

En la tercera entrega, busca burlarse de las trilogías. Como en el filme de 1996, aparecen explícitas las “reglas” que todas las películas deben cumplir. En ‘Scream’, eran las reglas del slasher, y en esta ocasión, la obligación a cumplir ciertas normas en lo que se refiere a trilogías. Como por ejemplo, el asesino en una trilogía es imparable, tiene la oportunidad de matar al personaje principal y hasta se revela información sobre su pasado. Estas reglas son compuestas por el mejor personaje de la saga, Randy Meeks (Jamie Kennedy).

Para la cuarta y última ocasión, se encuentra a sí mismo ya con una franquicia, por lo que también decide burlarse de aquel fenómeno. No solamente los primeros minutos de ‘Scream 4’ generan cierta expectativa para con la película, sino también el resto de su desarrollo. Desde contratar actores que participaron de la saga de ‘Scary Movie’ (parodia de la parodia) hasta un plot twist sumamente inesperado, pero que reformula el significado de lo narrado como de la cinta.

En 2011, Wes Craven estrena ‘Scream 4’, y cuatro años después, en 2015, fallece. Dejando así un legado casi imposible de comparar con cualquier otro autor que haya siquiera intentado incursionar por el cine de terror. Desde Freddy Krueger hasta la saga de películas que se autocompletan. La última entrega de la saga creada en 1996 fue su última película como cineasta, con la que completó una franquicia ya legendaria.

‘Scream’. Ficha en IMDb.

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