Crítica de ‘The Card Counter’, de Paul Schrader con Oscar Isaac

Bajo la producción de Martin Scorsese, Paul Schrader presentó 'The Card Counter', una historia sobre apuestas y relaciones familiares con Oscar Isaac a la cabeza. Este film fue presentado en el [23] BAFICI.
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El encierro, ya sea voluntario o no, puede significar tanto el final como el principio. Ya sea de un estilo de vida, de un estado de ánimo o de la mirada de las cosas. Es decir, por donde se lo mire, la reclusión o aislamiento siempre implica un cambio. A partir de diferentes experiencias, entonces, es como se van generando nuevas adversidades y problemas a las que es imposible huir.‘The Card Counter’ , de Paul Schrader, expone un mundo donde todos están encerrados.

‘The Card Counter’ (2021). Dirección y Guion: Paul Schrader. Fotografía: Alexander Dynan. Música: Robert Levon Been, Giancarlo Vulcano. Elenco: Oscar Isaac, Tye Sheridan, Tiffany Haddish y Willem Dafoe. Duración: 112 minutos. Nuestra opinión: Buena.

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El filme cuenta la historia de William Tell (Isaac), un exmilitar que, luego de pasar ocho años y medio en prisión, se convierte en un jugador profesional de póquer. Su secreto, claro está, se encuentra en su gran habilidad para «leer» cartas. La vida de William es lo contrario a sedentaria y monótona. Habita diferentes cuartos de hoteles mientras conduce de ciudad a ciudad, ganándose la vida solamente jugando bien a las cartas.

Con la llegada de Cirk (Sheridan), un joven que busca tomar venganza del mismo coronel que amaestró a William, la vida del protagonista sufre un ligero cambio. Ese es, la búsqueda de un objetivo. Intentar salvar a Cirk de sus deudas, sus problemas con su madre y de su macabro plan de venganza. A este dúo se le suma la participación de La Linda (Haddish), que ayuda a William con los diferentes torneos de póquer.

Así es como se va desarrollando una historia que bebe de tres personajes centrales que se encuentran sumamente atrapados mental y físicamente. Algunos en el juego, otros en el dinero, pero atrapados finalmente. El personaje de Isaac es, sin lugar a dudas, el más completo. Ahuyentado por los fantasmas de su pasado, tiene una vida que le es indiferente. Pero que encuentra un objetivo luego de encontrarse con Cirk. Se topa, sin querer, con un por qué. Que los lleva a ambos a manejar un estilo de vida demasiado particular.

Mediante una dirección meticulosa, Paul Schrader expone todos los conflictos internos de sus personajes en una trama que mezcla las relaciones de familia con el dinero, los vicios, el pasado y la cárcel. Sin embargo, ‘The Card Counter’ peca de divagar en diferentes puntos de su narrativa. Lo que no deja detrás la mano de Schrader en la dirección, con la cual siempre reluce. Sin lugar a dudas, un largometraje particular y diferente a lo que el espectador actual está acostumbrado a ver.

Ficha en IMDb.

Comentario extra de Leonardo Kram (Proyección BAFICI 2022):

Si bien la recepción de la sala 1 del Gaumont fue más bien tibia, con tan solo unos aplausos, ver The Card Counter en pantalla grande dio prueba de que quizás el único que puede continuar el legado de Al Pacino y Robert De Niro en Hollywood es Oscar Isaac.

Durante dos horas el actor de raíces guatemaltecas carga sobre sus espaldas un personaje detestable, un ex torturador que juega a las cartas como vía de evasión de su pasado.

La cámara siempre se posa en él, en su llanto contenido, pero sobre todo su ira y autodesprecio. Hay trazos aquí y allá del Travis Bickle de De Niro o el Michael Corleone de Pacino. Y es que en ese trabajo de hacer personas entre desequilibradas y calculadoras, Isaac toma la posta de los italoamericanos y hace atractivo a alguien que en primera instancia, es un monstruo.

La película también tiene otros puntos altos, como una abierta crítica a las prácticas de tortura del gobierno estadounidense durante la Guerra de Irak, y una cierta vibra sacramental, católica sin ser explicita, de un hombre en búsqueda de redención. Allí, donde el ex torturador cubre de sábanas blancas los muebles de los moteles que habita, hay una limpieza que el personaje busca entre tanta mugre interna.

Es quizás un riesgo para Schrader, que por ahí deje a  espectadores afuera,  humanizar a un personaje así. Y es que sin tapujos, el director desarrolla ampliamente el romance del apostador con una amiga (una sorprendente Tiffany Haddish) y las imágenes bellas y edulcoradas de ese incipiente amor se intercalan con flashes de los torturadores. Shrader siempre fue un romántico: varias películas de las que dirigió terminan como The Card Counter. Si la apuesta de dotar de humanidad a un villano es exitosa o no, queda a criterio de cada espectador.

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