«El Diablo viste a la moda» cumple 15 años y su elenco se reunió

A 15 años de su estreno, te traemos un especial sobre la entrevista que reunió al cast de una de las comedias románticas mas emblemáticas.
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El diablo viste a la moda

El elenco de El Diablo viste a la moda (2006) se reunió virtualmente para una entrevista con Entertainment Weekly, donde compartieron anécdotas, recuerdos y sus pensamientos respecto a cómo ha evolucionado la película con el paso del tiempo.

Basada en la novela de Lauren Weisberger y dirigida por David Frankel, el filme de 2006 fue una de las comedias románticas más icónicas de la época. Muchos de nosotros la recordamos de memoria: sus diálogos, la música, y sobre todo el vestuario que es hasta el día de hoy uno de los más caros en la historia del cine. La inigualable y camaleónica Meryl Streep junto con la talentosa Anne Hathaway, el carisma y sarcasmo de Stanley Tucci, la revelación actoral de Emily Blunt y el encanto de Aidan Grenier completan un elenco que funciona a la perfección.

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La película no sólo fue aclamada y nominada en prestigiosas premiaciones (mayormente debido a la actuación de Meryl Streep), sino que también ha quedado grabada en las retinas de miles de espectadores. Nos produce un hechizo hipnótico que hace que no podamos despegar los ojos de la pantalla, a pesar de haberla visto mil veces, embelesados con las actuaciones, la ropa, y su trama.

Además de contar algunas anécdotas del rodaje, uno de los puntos clave en la entrevista fue sobre las lecturas que actualmente se realizan del filme. Para empezar, hay que tener en cuenta que estamos hablando de una película de comienzos de los 2000, cuando el feminismo todavía no había resurgido masivamente para hacernos cuestionar a mujeres y hombres muchos aspectos que hemos naturalizado con los años.

El personaje de Nate, interpretado por Aidan Grenier, se convirtió en los últimos tiempos en uno de los más odiados, catalogado como el novio tóxico y egoísta de Andy.  Ahora bien, ¿es realmente Nate así? Tal como señala el actor durante la entrevista, existe un rasgo de inmadurez y egoísmo presentes en el personaje. A su vez, destaca la sorpresa que le generó ver cómo su interpretación pasaba de ser con los años de un novio encantador a un ser despreciable, lo cual hizo que él mismo se replanteara las decisiones de Nate.

Si se realiza un análisis actual sobre el personaje, se puede decir que no lo vemos apoyando a su pareja, sino que es constante en él la queja y negatividad hacia la revista Runway , su editora Miranda y el mundo de la moda en general, que le parece irrelevante.

En el filme vemos a la protagonista atravesar un cambio rotundo: pasa de ser indiferente y reírse de la ropa de alta costura, la moda, y de personas como Miranda; a vestirse con estas prendas, asistir a los desfiles más prestigiosos y defender a su jefa frente al ataque de otros. En una de las escenas en las que Andy se encuentra en París cenando con un escritor reconocido, ella le dice que nadie criticaría ni juzgaría el trabajo de su jefa si ella fuese hombre. De esto, no hay duda, el personaje de Meryl Streep se mueve como pez en el agua en un mundo en el que las posiciones de poder son, incluso hoy en día, desempeñadas habitualmente por hombres.

Sin embargo, mientras el foco de la discusión se posiciona en la pareja de Andy, en la entrevista también se habla sobre Miranda. Un personaje que hace abuso del poder con el que cuenta, maltratando a sus empleados, siendo despectiva con ellos y pidiéndoles cosas imposibles. 

La justificación de su conducta también es evidente en los últimos minutos de la película, ella ha hecho su carrera en un entorno completamente patriarcal. Sus maltratos y exigencias desmedidas son necesarias para continuar en su puesto y ser respetada por su trabajo. Ella es reflejo de lo que absorbió durante su trayectoria, e impone y continua el mismo modelo logrando un ciclo donde estas conductas se repiten constantemente. De hecho, en la entrevista Streep señala que es su único rol por el que los hombres se le acercan a decirles que saben qué se siente ser Miranda Priestly, en una plena empatía con un personaje que es igual de horrible y brillantemente empoderado a la vez.

Una de las cosas que seguimos aprendiendo con esta película es que, a medida que pasan los años se presta para seguir debatiendo sobre múltiples temas: las relaciones entre los personajes, la perspectiva feminista, la adicción al trabajo, la realización profesional, el balance entre lo laboral y la vida misma e incluso la implicancia de la moda en nuestro día a día.        

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