‘Hoopers’, todavía hay esperanzas con Pixar (Disney)
La nueva película de Pixar imagina un mundo donde los humanos pueden hablar con animales.
Hoopers, la nueva película de Pixar explora la posibilidad de poder hablar y comunicarnos con los animales. Si tuvieras esta posibilidad, ¿qué harías? En esta historia, nuestra protagonista, Mabel, tratará de salvar una reserva natural que tiene un gran significado para su vida. Una propuesta de Pixar que nos da esperanzas, ya que demuestra que el estudio de animación no ha perdido la chispa todavía.
Aunque, tres de las últimas cinco películas de Pixar apostaron por algo distinto (Red, Elementos y Elio), no lograron un consenso entre el apoyo del público y la crítica. Luego tenemos dos polos opuestos. Por un lado, el spin off de Buzz Lightyear que para nadie resultó, siendo considerada por algunos ‘muy woke’ (cuando la realidad reside en un guión flojo y olvidable). Y, por otro lado, tenemos Inside Out 2 la cual tomó lo presentado en su primera entrega redoblando la apuesta, rompiendo la taquilla y ganándose al público y a la crítica por igual. En un presente en donde se buscan ideas originales, al final lo que termina ganando es, ¿ir a lo seguro?
En medio de este dilema se hace presente Hoopers, una historia que parece volver un poco a los orígenes de la casa Pixar. Un personaje principal con ideales, con sueños (a lo Lisa Simpson) y con un objetivo muy claro: salvar la reserva natural donde habita y que la une a alguien especial, su abuela.
Mabel es una joven estudiante que quiere conservar el lago y la reserva que supo ser el lugar favorito que compartía con su abuela. Este sitio será ocupado por máquinas para construir una autopista. Es así como veremos una lucha constante de Mabel con su enemigo público: el mismísimo alcalde. Peleará y tratará de hacer todo lo posible para que esto no suceda, pero en el proceso no se da cuenta de que los animales ya no habitan allí. Para que ese lugar vuelva a ser el que era, necesita de un solo animal que dé vida a ese lago: un castor. Con que uno solo de ellos comience una madriguera allí, todo se resolverá.
Es así como Mabel se pone en búsqueda de este animal y en ese recorrido se topa con un castor. Su salvación a primera vista, pero resulta ser su profesora. Ella logró, junto a sus pares, crear robots de varios animales para infiltrarse en la naturaleza y poder entenderlos mejor. Mediante una máquina de alta tecnología, trasladan la conciencia humana al robot. Una especie de Avatar de James Cameron. Mabel ve la solución a su problema: solo debe convertirse en un castor, convencer a otros de sumarse y problema resuelto. Pero, una vez que se infiltra en el bosque, descubre cosas que nunca hubiera imaginado.
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La propuesta nos invita a descubrir, junto a Mabel, un reino animal con sus propias leyes y hasta mandatarios. En este mundo existen consejos de animales separados por especies: mamíferos, aves, anfibios, peces e insectos. Cada uno con un rey o presidente que representa al resto. Este es quizás el punto más favorable de la película. Así como en los 90 pudimos «descubrir» qué hacían nuestros juguetes cuando no estábamos presentes (Toy Story), aquí podemos «saber» cómo se maneja y se organiza el reino animal. Este punto juega mucho a favor de los niños. ¿Quién no soñó alguna vez con poder hablar con sus mascotas? Bueno, con Hoopers eso es posible. Mientras que para el público más adulto el punto fuerte es la comedia. Aunque también tiene sus momentos de drama y pensados para hacer reflexionar al espectador.

Es aquí donde flaquea, ya que se hace un uso casi excesivo del flashback con respecto al personaje de la abuela. Se entiende la importancia de salvar ese pedacito de naturaleza para la vida de la protagonista, pero en el tercer flashback, idéntico al anterior, uno ya se cansa. La película comienza a sentirse repetitiva.
Pero, si hay algo que debemos destacar completamente, es su animación. En eso Pixar no falla. El pelaje de los animales y la diferencia de estilos entre las interacciones animales-humanos y entre animales (estos últimos siendo humanizados es destacable) hace reír a más de uno al quedar clara la diferencia entre mundos. Por último, el punto más importante de la película es su mensaje de compañerismo y de amistad. De cómo, sin importar las especies, lo que realmente vale es encontrar un hogar. No como lugar físico, sino como lugar de experiencias y momentos, que se relaciona al mismo tiempo con la búsqueda de una familia. Mabel encuentra la suya en medio de la naturaleza y junto a un castor muy amigable.