¿Por qué vuelve Ghostface?

El icónico asesino de la saga Scream pareciera tener más motivos para volver cada ciertos años que sus otros sangrientos colegas.
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A mediados de los noventa, en una época en la que el cine de terror no pasaba por su mejor momento, Wes Craven revolucionó el genero de la mano de un guión original de Kevin Williamson cuyo primer titulo fue, si, Scary Movie. Era la primera película de terror autoconsciente, en la que sus personajes citaban las «reglas del genero» como método de supervivencia. A medida que avanzaron las entregas, la apuesta se fue redoblando. Craven ya había tenido experiencias relativamente exitosas en el metalenguaje cinematográfico. Shocker (1989) finaliza con una delirante persecución a través de canales de televisión, al mejor estilo cartoon . Y su Nueva Pesadilla (1994) nos mostraba al elenco original de la saga de Freddy siendo acechado por el asesino en la vida real.

A diferencia de otros slashers, a lo largo de la saga, la trama se mantuvo cercada al pueblo ficticio de Woodsboro y particularmente a la (a esta altura) mejor «final girl» de los noventa: Sidney Prescott. Este tipo de slasher «intimista» se vio replicado en otras películas de la época que aprovecharon la revitalización de genero: I know what you did last summer (1997), Urban Legend (1998), y algunas otras, con resultados discutibles. De todas formas, el corazón (y rostro) de la saga es sin lugar a dudas su asesino; Ghostface. No se trata de un ser sobrenatural ni mitológico, simplemente un disfraz (y una voz) que alguien decide usar para terminar, por razones que varían a lo largo de la saga, con la vida de nuestra heroína.

Ghostface como director

Aparte de su torpeza y sentido de la teatralidad, otra particularidad de nuestro villano es su sincera y retorcida cinefilia. Con la idea de imitar a las películas que ama o quizás por saber que los padecimientos de nuestros protagonistas se irán convirtiendo en películas en su propio mundo (la saga Stab), Ghostface se ve en la labor de matar para crear. Nuestro asesino diseña situaciones y construye escenarios como el mas inesperado y sádico director de cine ya que, sabe bien, sus actos serán filmados mas adelante por alguien más. «Todo se trata de ejecutar«. Sin embargo, cada asesinato y cada película deja entrever un comentario (sutil a veces y explicito otras) sobre el estado del cine de terror en cada época de estreno. Los clichés del genero, la falta de móvil del asesino, la dudosa calidad de las segundas partes, los oscuros secretos de la industria hollywoodense, la auto parodia, el publico del siglo XXI y el gore como ultimo recurso para captar su atención, etc.

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Ghostface como crítico

Diversos diagnósticos dados a lo largo de veinticinco años a un genero que hoy por hoy sigue vivo aunque un poco ocupado con «el tema del prestigio». Abstracción, festivales, corrección política y preciosismo. El cine de terror parece hoy preocupado por ganarse el amor de quienes nunca lo tomaron en serio. El subtexto político siempre existió. La gente podía reír o gritar en un viaje adrenalínico mientras subliminalmente procesaba temas que quizás no estaba dispuesta a discutir en voz alta: incesto (Psicosis), represión homosexual (Pesadilla 2) o Chucky como metáfora de «habitar el cuerpo equivocado». Quizás por eso a diez años de la ultima entrega, Ghostface vuelva nuevamente, cansado de tanta solemnidad. Dando su veredicto a fuerza de cuchillazos para imponerse como icono indiscutido del genero. La quinta película abre nuevos caminos que nos deja adivinar un futuro regreso. Y cuando eso pase probablemente estemos ahí, casi en contra de nuestra voluntad. Porque Ghostface y su publico padecen la misma enfermedad. Padecen cinefilia.

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