‘The Apartment’, la impensada película navideña de Billy Wilder

La bien merecida ganadora a mejor película en 1961, 'The Apartment', se luce a día de hoy como una gran comedia romántica, al igual que dentro de la categoría de las películas navideñas.
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– ¿Did your hear what I said, miss Kubelik? I absolutely adore you.
– Shut up and deal.

«¡’The Apartment’, Billy Wilder!» anuncia Audrey Hepburn en el escenario principal de la 33º edición de los Premios Oscar. El sobre que prometía develar la mejor película del año 1960 según La Academia contenía el nombre de la querida y ya icónica producción de Wilder. Es justamente él solo, director y productor, que sube a recibir el galardón, casi haciéndolo como un trámite común y corriente. Ya estaba acostumbrado. Se trataba de su sexto (y último) Oscar.

Hoy en día, en una realidad donde a la mayoría de las personas les es difícil coincidir con los premios de La Academia, no se puede negar que el hecho de que ‘The Apartment’ haya ganado mejor película es algo en lo que pueden estar de acuerdo el mundo entero. Y es que la película protagonizada por Jack Lemmon configura un hito dentro de la historia del cine, pero lo hace de una manera casi imperceptible.

Lo cierto es que se puede llegar al consenso de afirmar que ‘The Apartment’ es un filme brillante en todos sus aspectos. Se lo reconoce, sin embargo, dentro de la categoría de «películas navideñas». De una forma un poco más serena, debido a que no se centra en contar una historia basada en navidad o cruzada por ella, sino que toma lugar en esas fechas. Tiempo popularmente conocido por presentar producciones más alegres, familiares, simpáticas y emocionantes. Casi todo lo contrario a lo que propone Billy Wilder en su clásico de 1960.

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Wilder había conseguido un basto éxito con ‘Some Like it Hot’ en el año 1959. Largometraje que coescribió con I.A.L. Diamond y que contrató a Jack Lemmon para uno de los papeles principales. Meses después del estreno, se reunió con Diamond para empezar a diagramar su próxima producción. Así llegó a ‘The Apartment’, con Lemmon en su cabeza para el protagónico. Se repetía la fórmula del éxito y se empezaba a escribir la historia.

C.C. Baxter (Lemmon) es el protagonista de esta película. Un solitario oficinista que pasa sus días trabajando y sus noches en su departamento. O parte de sus noches. Ya que el lugar es utilizado por otros empleados de la empresa de Baxter para pasar tiempo con sus amantes. Es así como Baxter disfruta poco y nada de su departamento, pero en paralelo, hace buena letra con ejecutivos de cargos mayores a él, lo que le permite acceder a diferentes beneficios, hasta un ascenso y aumento de sueldo.

Sin embargo, el único problema de Baxter no es ese. En el edificio en el que trabaja, la ascensorista Fran Kubelik (Shirley MacLaine) trabaja de lunes a viernes en el mismo horario que el protagonista. Cada oportunidad que tiene, Baxter intenta acercarse cada vez más a Fran para dejar de ser solamente conocidos que se saludan en el ascensor todos los días. Con muchas ganas pero con poco éxito, Baxter se encuentra en pleno triángulo amoroso que lo involucra a él, al amor de su vida y a su jefe (Fred MacMurray).

Con un guion brillante, Wilder ejecuta a la perfección una historia cálida y entrañable, que es fácil ubicarla como un pilar fundamental del género de la comedia romántica. A través de sus brillantes técnicas de narración, el director austrohúngaro marca su sello como autor y la vida y forma a una serie de personajes arquetipos e icónicos de este tipo de películas. Entre los tres más pesados de la historia, se crea un affaire que expone la realidad de cada uno de ellos y sus verdaderas intenciones.

– You’re pretty good with that raquet.
– You should see my backhand
.

Así es como en ‘The Apartment’ , Billy Wilder expone a sus personajes y las situaciones que los rodean en un solo lugar. El dichoso departamento. Un lugar cómodo para todos ellos, donde se llevan a cabo las diferentes acciones que completan la película. Se podría decir que la vivienda del personaje de Jack Lemmon es casi un escondite, donde toman lugar las decisiones y revelaciones más importantes del filme.

El departamento es el lugar donde todo pasa. Es, a la vez, un personaje más. Un sitio de confort y distensión para Baxter y una búsqueda de diversión y travesura para sus compañeros de oficina. Es, por donde se lo mire, una salida. Para el protagonista, de su trabajo monótono, y para los ocupantes de sus esposas y familias. Es clara esta disparidad en los diferentes usos que recibe aquel lugar.

Es válido destacar el proceso autoral que conllevó el realizado de ‘The Apartment’. Wilder no solo coescribió el guion, sino que también produjo y dirigió el filme. Esto genera un evidente reconocimiento de la marca autoral del cineasta. Que lleva a cabo una de sus típicas historias, donde el menor de los conflictos deriva en las más grandes aventuras y enredos entre personajes y situaciones.

Billy Wilder expone un storytelling deslumbrante. Cuya facilidad de narrar en imágenes impresiona hasta el día de hoy. Una historia simple y natural, que demuestra mantenerse en el tiempo y hacer su propio camino. ‘The Apartment’ es, actualmente, una guía para las comedias románticas actuales, que no necesita de grandes conflictos para llenar el alma del espectador. Y no hay nada mejor que una película navideña de este estilo sea capaz de hacer.

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