La serie web animada creada por Dante Farías llega a su final con una película que combina humor, nostalgia y una profunda reflexión sobre el paso del tiempo, soltar y crecer.

Tras años de aventuras locas, surrealistas y cotidianas, Adriel, Edu y Jaique, tres amigos rosarinos de toda la vida, se enfrentan ya de lleno a la adultez. En lo que parece una simple escapada al campo donde pasaban findes, los protagonistas se reúnen una última vez sin saberlo. Lo que comienza como un encuentro nostálgico se transforma en un viaje emocional marcado por recuerdos, decisiones dolorosas y revelaciones que resignifican por completo la historia de nuestros protagonistas en la serie.
Después de siete temporadas y varios cortos especiales, Tres Acordes llega a su conclusión definitiva con Sobre sueños y taquiones, una película disponible gratuitamente en YouTube que ofrece un final emotivo, creativo y profundamente honesto para una de las producciones más singulares y exitosas de la animación independiente argentina.
Creada en 2009 por Dante Farías (conocido en redes como Trukini), Tres Acordes se convirtió en una obra de culto gracias a su humor ácido, su estilo minimalista y su habilidad para mezclar lo filosófico con lo cotidiano desde una sensibilidad muy local. Farías es un caso excepcional: creador, guionista, animador, editor y voz de casi todos los personajes. Un artista que levantó prácticamente solo un proyecto que trascendió fronteras, construyó una comunidad fiel y con muchos episodios que tienen más de un millón de reproducciones.
Uno de los mayores logros de la serie, y que esta película confirma, es su evolución constante. La animación, las temáticas y el tono crecieron junto a su audiencia. Esa sensación de que los fans “crecieron con el proyecto” se traslada directamente a esta película, que aborda un tema universal: las despedidas y el seguir adelante.

Todos sabemos que los finales siempre son complicados. Lo demostraron Game of Thrones, The Clone Wars e incluso Stranger Things: cerrar una historia muy querida implica expectativas enormes. Los espectadores esperan un cierre para los personajes, un giro final memorable, pero también que se respete la esencia de la obra. Sobre sueños y taquiones lo consigue. A lo largo del film aparecen referencias a momentos icónicos de la serie, guiños que los seguidores de años reconocerán y decisiones narrativas que honran su espíritu.
La película trata la despedida desde un lugar profundo: la muerte de uno de los protagonistas. Ese giro, el cual es mejor descubrir viendo la película, sirve para mostrar cómo cada personaje siguió adelante, cómo cada uno llevó su duelo y qué significó esa ausencia en sus vidas. Al mismo tiempo, mantiene el sello característico de la serie: una mezcla única de humor, surrealismo, ternura y reflexiones absurdas que se sienten muy reales.
En cuanto a producción, se nota el enorme compromiso de Trukini por entregar un final a la altura de lo que construyó durante más de una década. La animación alcanza su punto más alto: fluida, más detallada y con un uso narrativo de los flashbacks que potencia el impacto emocional. Es muy gratificante seguir un proyecto independiente durante años y ver cómo su calidad técnica crece gracias a la dedicación de su creador.
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La película también asume riesgos narrativos, como un salto temporal importante que reconfigura a los personajes. Puede dividir opiniones, pero, en el fondo, funciona como una reflexión sincera sobre la adultez: cómo cambian las vidas, las dinámicas, las prioridades, incluso los sueños, a veces impulsados por pequeñas conversaciones o decisiones aparentemente insignificantes.
Tres Acordes – Sobre sueños y taquiones es un cierre a la altura de lo que representa la serie: una combinación de humor local, filosofía a la rosarina, amistad, existencialismo y caos hermoso. Respeta su esencia, emociona sin manipular y deja un mensaje claro: crecer implica aceptar que nada permanece igual, que hay que valorar las cosas simples que no apreciamos en el momento y que algunas amistades dejan marcas que ni el tiempo ni la distancia, ni la muerte pueden borrar. Es, sin dudas, una despedida honesta, memorable y merecida para una de las obras más queridas de la animación web argentina.
4/5 = Muy buena