Crítica de ‘Halloween Ends’, de David Gordon Green con Jamie Lee Curtis

'Halloween Ends', es la tercera parte de la nueva trilogía que presenta un cierre extraño pero original para la saga del Michael Myers.
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3.5 out of 5.0 stars

Si hay una trilogía reciente en la que parece no haber consenso es la de Halloween, iniciada allá en 2018, con aval de John Carpenter, dirigida por David Gordon Green y co-escrita por Danny McBride. Si bien la primera parte llamada Halloween a secas, tuvo una buena recepción y fue un inesperado éxito de taquilla, sus continuaciones, Halloween Kills del año pasado y Halloween Ends de este, son odiadas o amadas en partes iguales. Nadie parece ponerse de acuerdo sobre si son obras maestras o bodrios, no hay puntos medios.

Halloween Ends (2022). Dirección: David Gordon Green. Guion: Paul Brad Logan, Chris Bernier, Danny McBride, David Gordon Green (basado en los personajes creados por John Carpenter, Debra Hill). Elenco: Jamie Lee Curtis, Andi Matichak, James Jude Courtney, Rohan Campbell, Will Patton, Jesse C. Boyd, Michael Barbieri, Destiny Mone, Joey Harris, Marteen, Joanne Baron, Rick Moose, Michele Dawson, entre otros. Fotografía: Michael Simmonds. Edición: Timothy Alverson. Música: Cody Carpenter, John Carpenter, Daniel A. Davies. Duración: 1 hora 51 minutos. Nuestra opinión: Buena.

Lo cierto es que Gordon Green y McBride toman las decisiones más extrañas en la segunda y tercera parte. Si bien la primera era un claro homenaje al cine de Carpenter, una continuación más que digna del clásico que dirigió el maestro del terror a fines de los 70 y una reflexión sobre el trauma de los sobrevivientes de la violencia, ya en la secuela optan por un comentario sobre el linchamiento público y la justicia por mano propia y en la tercera sobre el origen justificado de los asesinos seriales.

Los creadores de esta trilogía aparte rehuyen de la corrección política y Myers se despacha a parejas de homosexuales y afroamericanos sin distinción, lo que dió todo un debate sobre si el asesino era racista u homofobo. Además, las muertes son sumamente gráficas: en la segunda el asesino de la máscara mata a decenas y en la tercera, si bien son menos, son extremadamente duras de ver.

Vale la pena aclarar que si bien John Carpenter no dirigió ni escribió nada en la trilogía, si aparece como productor, ha expresado su apoyo al director y colabora en la banda sonora. Gordon Green a pesar de lo extraño de sus guiones, dirige muy bien: la fotografía, el manejo del suspenso y los escasos travelling que utiliza son muy valiosos y están por encima de la media del terror moderno.

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Halloween Ends se enfoca, inesperadamente y por más de la mitad del metraje, en “Corey” (Rohan Campbell) un joven al que le hacen bullying y que forma una extraña alianza con Michael Myers. Él se enamora de Allyson (Andi Matichak) la nieta de Laurie, el personaje de Jamie Lee Curtis y de ahí surgirá el conflicto principal de la película. Si bien el film no lo subraya con diálogos, muestran a Corey como un joven agredido socialmente por un accidente en el que no tuvo responsabilidad y con una madre abusiva. Es decir, el caldo de cultivo de los famosos asesinos seriales de Estados Unidos.

Es extraño que el equipo detrás de Halloween Ends se haya decidido por contar “otra historia” a la central, para el cierre de la trilogía. Incluso el tono es un tanto distinto y uno ve por momentos un romance con tintes góticos entre la nieta de Laurie y el nuevo asesino, que hace recordar al universo de Twin Peaks. Y más teniendo en cuenta que el final de la segunda parte terminaba en una nota alta, en la que dan a entender que Michael Myers era la personificación del mal en la tierra, un ser superhumano que no podía ser detenido bajo ningún concepto.

La película en su segunda hora une la historia de está película con la de la trilogía: los cuerpos se apilan y pareciera que una vez por todas, el asesino que aterrorizó por décadas a Haddonfield dirá adiós. Los minutos finales parecen un cierre de todas las películas (12 en total con distintas “líneas argumentales” y versiones, entre las que se destacan también las dirigidas por Rob Zombie), tienen un tono de “epílogo” de una historia, que en este tramo final regaló buenas muertes y decisiones extrañas, a contramano de lo que uno esperaría, pero que se aprecian por su originalidad dentro del subgénero slasher, que suele ofrecer secuelas espantosas.

PD: Sin haber visto casi nada del subgénero, es para atender el escaso respeto que parece haber por los cuerpos en este tipo de películas. Aquí mutilan, prenden fuego, aplastan y hasta trituran a personas. Definitivamente apuntan a un grupo de fanáticos en particular, que disfrutan de tal destrucción. Es ficción sin dudas, pero no deja de ser sorprendente, sobre todo por la calidad alcanzada por los efectos visuales de la actualidad. 

PD2: Lo que mejor hizo la trilogía fue darle esa cualidad de mal sobrenatural que tiene Michael Myers, con algunas pistas de porqué parece sobrevivir a cualquier ataque en todas las películas. Sin subrayarlo, dan a entender que se fortalece con cada muerte y que de ahí surge su inmortalidad. Pero hacen esto sin detenerse tanto en el porqué o de qué fuerza mágica surge esta habilidad. Hay algo inquietante en un mal que no se explica tanto, como si se tratará del Tiburón de Jaws, que ataca por atacar.

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