Crítica de ‘Vortex’, de Gaspar Noé con Françoise Lebrun y Dario Argento como actor (Mar del Plata 2021)

El director de Irreversible (2002), Enter the Void (2009), Clímax (2018), entre otras, vuelve a las salas con un relato íntimo sobre la demencia con 'Vortex'. Presentada en la sección de Autores y Autoras del Festival de Mar del Plata.
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Muchos críticos coinciden que Vortex es la película menos violenta y más apta para el público del director. Con la segunda afirmación puedo llegar a coincidir por temas de categorías que tiene la misma industria, pero viendo películas como estas, entiendo que no debe haber algo más violento que la vejez. La menta humana es un milagro mismo y la muerte de algo así es la verdadera tragedia. Mientras crecemos nos aferramos más a nuestro pasado, no siendo nada sano, nos negamos a abandonarlo. Gaspar Noé, en un film hecho por dos películas, logra hacer sentir a la audiencia en carne propia el momento por el cual nuestros cuerpos transitan el ya inevitable final.

Vortex (2021). Dirección y guion: Gaspar Noé. Elenco: Francoise Lebrun, Dario Argentio, Alex Lutz, Kylian Dheret. Fotografía: Benoit Debie. Edición: Denis Bedlow, Gaspar Noé. Producción: Edouard Weil, Vicent Maraval, Brahim Chioua. Duración: 145 minutos. Nuestra opinión: Muy bueno.

Una pareja de ancianos invadidos por la demencia transitan sus últimos tiempos. Ella cada vez recuerda menos y él cada vez se puede mover menos. Encerrados (y no) en un gran departamento, se proponen a vivir la vida lo más normal posible, respetando y haciéndole honor a su pasado. Esto consiste en que ella va a salir de la casa y se va a perder. Él va a escribir un libro. Ella va a dejar las hornillas abiertas. Él va a tratar de contactar a su amante. Élla, psiquiatra, va a suscribir las recetas que considere. Él se va a caer empeorando su cadera afectada por un accidente cardiovascular.

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Vortex con tomas largas e inundadas por improvisación de los actores, es un film con formato panorámico con dos pantallas en una. Noé usa la duplicación del 4:3, el plano y contraplano en simultaneo; él el izquierdo, ella la derecha. Dos puntos de vista diferentes que deambularán por la casa y se encontrarán, sin que veamos las cámaras. El director bien conocido por sus arriesgadas técnicas fílmicas logra crear un ambiente lleno de respeto y emotividad a pesar de su empeño por romper el molde conservador. Es inevitable sentir pena, ternura y preocupación por esta pareja desde el minuto uno. Lo valorable es que no necesitan de escenas magnificas que funcionen como golpes bajos para causar un efecto en la audiencia. La cámara en mano que los persigue es suficiente testigo.

Cabe destacar al mítico Dario Argento, el director italiano se pone al frente de las cámaras por primera vez. Bajo un constante balbuceo en francés y un esfuerzo físico cumple en todo momento. Francoise Lebrun por su parte se roba la película, las expresiones y sus pocos diálogos son fulminadores. Además, hay que mencionar a Alex Lutz como él hijo que va y viene para ayudarlos. Con un pasado oscuro y una hija, Kiki, está vez quiere hacer las cosas bien, a pesar de que ya sea tarde. Por último está el departamento, un personaje más que muere cuando mueren su habitantes. Si hasta el momento no has llorado, probablemente lo hagas al final al ver el lugar vacío.

Ciertamente pensar en Gaspar Noé y en llorar no es algo muy común, por eso sorprende mucho más está cinta. Pondríamos pensar que al tener demencia se iban a matar uno con el otro con cuchillos y charcos de sangre en toda la casa. Vortex es todo lo contrario, es un relato suave e incluso amable, una disección a los últimos días de la mente y el corazón. Ella nos deja por la mente, y él por el corazón. Literalmente.

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