Crítica de ‘Drive My Car’, de Ryusuke Hamaguchi (Mar del Plata 2021)

'Drive My Car' es la segunda película en este 2021 de Hamaguchi tras 'Wheel of Fortune and Fantasy'. Esta película ganadora al Mejor Guion en el pasado Festival de Cannes se presentó en Mar del Plata.
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Drive My Car

Drive My Car es una adaptación del relato del mismo título de Haruki Murakami, autor que ya cuenta con varios escritos llevados al cine. Incluido en la colección de cuentos de Hombres sin mujeres, contiene tan solo 40 páginas. Hamaguchi, de ya un buen año con la presentación en el Festival de Berlín de Wheel of Fortune and Fantasy, toma esta historia para crear una película de tres horas hipnótica, poética y sanadorada. Un film que contempla la historia de dos personas con heridas abiertas de un pasado que aún los persigue.

Drive My Car (2021). Dirección: Ryusuke Hamaguchi. Guion: Ryusuke Hamaguchi, Takamasa Oe. Elenco: Hidetoshi Nishijima, Masaki Okada, Toko Miura, Reika Kirishima, Park Yurim, Jin Daeyeon. Fotografía: Hidetoshi Shinomiya. Edición: Azusa Yamazaki. Sonido: Izuta Kodaki. Música: Eiko Ishibashi. Producción: Teruhisa Yamamoto. Duración: 179 minutos. Nuestra opinión: Muy buena.

Yusuke Kafuku (Hidetoshi Nishijima) es un actor y director de teatro que inesperadamente queda viudo. Tras perder a su esposa y un matrimonio que lejos de ser perfecto era lo que mantenía su vida, empieza a replantearse todo. Dos años después del hecho es contratado como director de la obra Tío Vania, de Antón Chéjov, en un teatro de Hiroshima. Todo iba al corriente hasta que la compañía lo obliga a tener a una chofer para llevar y traerlo a todos lados. Con un poco de bronca acepta a Misaki Warari (Tōko Miura), una joven de pocas palabras que puede manejar cualquier cosa. Entre la creación de la obra, los largos viajes y algunos giros narrativos, Yusuke deberá enfrentar a los fantasmas del pasado y superar los trágicos sucesos. No solo de él, Misaki también cuenta con una historia digna de contar. Dos personajes que parecen conocerse de toda la vida, se encuentra para cerrar heridas.

Con una sobria puesta en escena que trabaja con primeros planos y tomas panorámicas del viaje en auto, Hamaguchi refleja las relaciones y el drama interno de todos sus personajes a través de grandes monólogos y conversaciones. Yusuke, Misaki, y el problemático Koji Takatsuki (Masaki Okada), irán mostrándole a la audiencia su verdadero ser con palabras y pausas. A su vez, podrán vivir algunas experiencias que les mostrarán que realmente son ellos los que tienen el poder de decisión en su vida. Se pueden quedar sentados y dejar que su pasado los devore como lo hace Koji o, podrán ver el brillante futuro que les espera como lo hace la actriz muda que se suma al elenco de la producción teatral.

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«¿Es tan difícil entender que ella era así, porque sencillamente era así?», dice un personaje. Drive My Car, no es una cinta que busca dar un sermón sobre la vida. El film quiere que la audiencia viva en carne propia el dolor de Yusuke y Misaki, explorar sus sentimiento encontrados y rogar que los personaje encuentre una luz en el camino que les de la paz que necesitan. Es casi imposible no pensar en Burning (2018) con Driver My Car. Ambas buscan realizar el mismo efecto y en su realización tiene muchos puntos de encuentro. Escenas contemplativas, poco diálogos, y terceros que con sus acciones afectarán al protagonista. Su principal diferencia es que la primera indaga en un acto misterioso mientras que la segunda es una radiografía al drama humano.

Drive My Car es una cinta que será protagonista en la entrante temporada de premios. Eso seguramente hará que llegue a los cines argentinos. Es fundamental que hagan presencia en las salas y para vivir la soledad de un hombre. A pesar de las distancias, cultura y hábitos, todos entendemos el mismo lenguaje de una persona rota.

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