Crítica de ‘As Bestas’, de Rodrigo Sorogoyen (37MarDelPlataFF)

'As Bestas' es un tensa película española de Rodrigo Sorogoy de suspenso que reflexiona sobre la violencia a partir de una disputa vecinal.
El film, una coproducción de España y Francia, es un tenso relato de suspenso que reflexiona sobre la violencia y las clases sociales a partir de una disputa vecinal.
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'As Bestas' es un tensa película española de Rodrigo Sorogoy de suspenso que reflexiona sobre la violencia a partir de una disputa vecinal.
4.5 out of 5.0 stars

Muchas veces el cine se trata de los puntos de vista. De cómo mirar algún aspecto de la experiencia humana bajo un lente particular y así volver la película que se narra en algo único y potente. As Bestas, película española de Rodrigo Sorogoyen, tiene como punto de partida una disputa vecinal. Sin embargo, se configura como un soberbio relato de suspenso, que reflexiona sobre la violencia y las clases sociales a partir de una idea que bien podría haber sido un drama seco y sin estridencias o una acumulación de lugares comunes. La cinta forma parte de la sección de Autoras y Autores del Festival de Mar del Plata.

As Bestas (2022). Dirección: Rodrigo Sorogoyen. Guion: Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen. Elenco: Marina Foïs, Denis Menochet, Luis Zahera, Diego Anido, Marie Colomb. Fotografía: Álex de Pablo. Edición: Alberto del Campo. Música: Olivier Arson. Duración: 137 minutos. Nuestra opinión: Muy buena.

No hay lugares comunes en As Bestas. Y es que el relato no solo describe a Antoine (Denis Menochet, el memorable padre de familia de la escena inicial de Bastardos Sin Gloria), el protagonista, un granjero que decide no vender su campo, ubicado en un pequeño pueblo español, a una empresa de energía eólica. Sino que también a sus vecinos. Xan (Luis Zahera) y Lorenzo (Diego Anido), un par de hermanos que le harán la vida imposible por no poder cerrar el negocio con la compañía por la negativa del primero.

Hay muchas subcapas en el relato de esta película española. Y es que Antoine es en primer lugar extranjero, francés, y en segundo lugar fue profesor, es decir es alguien instruido. Los hermanos en cambio, solo conocen la vida de campo, vida que detestan, en la que el único placer que parecen encontrar es en emborracharse.

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Ahí la película reflexiona en profundidad sobre las motivaciones de ambos «bandos». Antoine tiene derecho a no querer vender su campo. Pero a los hermanos no les parece justo que la única oportunidad de mejorar su vida sea bloqueada por un extranjero, alguien que hace poco adoptó la vida campirana.

Así la disputa va escalando, con diversas agresiones, a la que Antoine se va defendiendo. Pero el desenlace más oscuro es inevitable y es de alguna forma las dos caras de cómo las personas lidian con sus problemas. Antoine elige la vía del diálogo o de protegerse con alternativas como llevar una pequeña cámara y registrar las agresiones. Los hermanos en cambio, eligen la vía de la violencia todo el tiempo y de todo tipo. No es solo física: es verbal, emocional. Un acoso que se siente muy real y que está muy bien transmitido tanto por los actores como por la puesta en escena.

Los protagonistas de la película español de Rodrigo Sorogoyen, As Bestas charlan. El film se estreno en el Festival de Mar del Plata.

El principal acierto es que el director dirige cada escena como si se tratara de un relato de suspenso. Sigue a alguien que es perseguido constantemente y en total indefensión por parte de las autoridades. Hay escenas largas, tensas, donde la violencia se pone en evidencia a través de brillantes diálogos, muy naturales y otras donde la cámara parece ponerse detrás de los hombros de los actores, en un estilo casi documental, para reflejar esa sensación de agresión velada que constituyen los insultos y agresiones que sufre el protagonista.

La película española también describe a las fuerzas de seguridad como ineptas ante una situación que se les va de las manos y que incluso parecen esquivarle. Y reflexiona sin subrayar, sobre las consecuencias del capitalismo como forma de vida. Y es que Antoine y su pareja Olga (Marina Fois) eligen la vida de campo, cosechando, viviendo en comunidad sin ganar mucho, pero viniendo de una vida más cómoda por su clase social.

Los vecinos en cambio ven el dinero como única salida para mejorar sus vidas. Ni siquiera tienen un plan detrás, el dinero es la vía para conseguir una mujer e hijos, piensan. Hay a su vez, un innegable racismo por parte de los hermanos agresores. Que un film en coproducción con España haga foco sobre quizás una de las más grandes falencias de la sociedad española, es un detalle no menor.

Y es inolvidable una escena brillante, sumamente violenta, pero sin ser explicita, en la que el director perturba pero sin utilizar una gota de sangre. Sin querer spoilear, está entre las mejores del año. Quizás en su coda final la película pierde un poco de fuerza. Pero no deja de ser un relato trepidante y a su vez denso, sobre las consecuencias de la violencia en la vida en comunidad. Una gran película que se pudo ver en el Festival de Mar del Plata.

Esta crítica forma parte de nuestra cobertura del 37° Mar del Plata Film Festival

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