Crítica de ‘Michael’, de Antoine Fuqua
2.5/5El propio sobrino de Michael Jackson, Jaafar Jackson, protagoniza la película sobre el Rey del Pop. Esta es nuestra crítica.
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Hacer una película de Michael Jackson parece imposible. Su figura es tan grande que difícilmente cualquier producción que no cuente con su participación llegue a cumplir con las expectativas. Sin embargo, esto no quiere decir que no se pueda tratar de hacer la tarea. De raíz se esperaría una película que cuente con un tono serio e introspectivo, como lo han sido las cintas de The Doors (Oliver Stone, 1991) o Walk the Line (James Mangold, 2005). O, tratando de emular la línea creativa del artista, se destacaría mucho una obra con un propio tono psicodélico, como lo han logrado I’m Not There (Todd Haynes, 2007), Rocketman (Dexter Fletcher, 2019) o la reciente Better Man (2025). Lamentablemente, para nuestra suerte y la del Rey del Pop, donde quiera que esté, el resultado final de Michael es el de hacernos pensar que Bohemian Rhapsody —producida por la misma persona— es una suerte de Citizen Kane frente a este film.
Michael sigue la vida de Michael Jackson desde 1966, año en el que Joseph Jackson forma The Jackson 5 con sus cinco hijos y con el menor, Michael, siendo el vocalista, hasta 1988, cuando el artista rompe definitivamente con su banda familiar para transitar su propio camino. Dentro de estos años, la cinta de Antoine Fuqua, responsable de grandes películas como Training Day, la saga de The Equalizer y Southpaw, se enfoca en retratar la personalidad del cantante y la tóxica relación con su padre.
Las excusas no se filman, pero sería deshonesto no aclarar que la idea original de la cinta era mostrar en su tercer acto parte de la controversia de Michael Jackson durante la primera acusación de abuso infantil. De hecho, varias escenas que tocan ese tema fueron grabadas. Sin embargo, el acuerdo legal que hizo el artista en ese momento con la familia del demandante definía que la marca Michael Jackson jamás podía hacer referencia al tema en futuros proyectos. Por ende, la representación de esa situación en una película se considera algo ilegal. Ese es el motivo (y excusa) de por qué Michael no habla del tema más polemico sobre la vida del Rey del Pop, y explica por qué el principal motor de la historia termina siendo la relación con el padre.
Objetivamente, la película cuenta con muchos fallos que hacen que la experiencia sea verdaderamente lamentable. Michael tiene un pobre guion con datos que parecen sacados de Wikipedia y que se enfoca tanto en la soledad del artista que no logra realmente explotar su lado artístico. Incluso una escena tan importante como podría ser la de Thriller pasa sin pena ni gloria, como si fuera un trámite. A su vez, está repleta de diálogos con frases simplistas y melosas que rozan la vergüenza ajena, como: «Tengo que hacer mi propio camino», «ya soy un adulto», «la música puede unirnos», etc.
Además, la película de Michael Jackson tiene personajes muy desaprovechados, como el propio padre interpretado por Colman Domingo, que con el paso de los minutos se transforma en una personalidad caricaturesca, y la participación de Miles Teller que, como abogado, es prácticamente nula. Las ganas que le pone el actor a esa escena en el hospital representan perfectamente eso.

A nivel de dirección, Fuqua hace un trabajo correcto, pero es imposible no pensar que en las escenas donde Michael canta, la cámara debería al menos tratar de estar al nivel de esas poderosas letras, aunque sea difícil. Eso jamás sucede. Escenas como la de Beat It son grandes oportunidades perdidas.
Con el paso de los minutos se crea una constante sensación de que no va a pasar nada, y efectivamente eso es lo que sucede, porque el mayor pecado que tiene esta película no es ni siquiera lo que decide mostrar o decir: es que es sencillamente es aburrida. Una palabra que jamás podría caracterizar al que para muchos es el artista musical más grande de la historia. Bohemian Rhapsody, que es muy criticada, y con razón, al menos contaba con escenas emocionantes como la interpretación de Love of My Life, la composición de Another One Bites the Dust y el concierto de Live Aid. Todo barato, pero, aunque sea, entretenido.
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Lo único positivo que se puede sacar de la película de Michael Jackson es Jaafar Jackson. El sobrino del Rey del Pop es muy talentoso. La película no lo acompaña, pero este es un chico que debe salir rápido de este proyecto para empezar a transitar un camino propio. Al menos se merece esa oportunidad.
Más allá de hacer dinero, la principal motivación de hacer una biopic es precisamente contar ese lado del artista que las audiencias desconocen. En esta cinta se nos entrega precisamente el personaje que conocemos. No hay nada nuevo o distinto. Muchos se escudan bajo una supuesta secuela donde se tocarán temas más polémicos y cerrarán mejor su historia. Quedará esperar qué trae consigo, pero si no se pudo levantar una cinta en la que se cantan Thriller, Beat It, Billie Jean y Bad, difícilmente se puede hacer algo distinto.
Nuestra calificación de Michael
2.5/5 = Regular
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