En la mente de un asesino: los casos de ‘Mindhunter’ y ‘The Patient’

El género true crime crece en popularidad, así como también sus enfoques. En esta nota, analizamos el abordaje de dos grandes series relacionadas con el tema.
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Existen innumerables series y películas que abordan el tema de los asesinos seriales y hay un sinfín de situaciones que pueden contarse desde diversos ángulos. Un ejemplo claro fue el caso de Jeffrey Dahmer. El año pasado con el estreno de una miniserie de ficción y un documental en la misma plataforma, Netflix. Si bien el true crime sigue siendo muy popular, cada vez se está dando más importancia al enfoque psicológico en estas historias. Tal como se observa en Mindhunter (2017) y en The Patient (2022).

¿Por qué nos llaman tanto la atención estos personajes? ¿Es por morbo? ¿O quizás porque necesitamos comprender la mente que está detrás de una persona capaz de cometer semejantes actos? A pesar de que casi nos volvimos expertos en el modus operandi de estos individuos, de igual forma seguimos consumiendo este tipo de productos culturales.

Domhnall Gleeson en The Patient

Una mirada científica (Mindhunter)

David Fincher sabe muy bien cómo retratar estas mentes, pero lo hace a través de terceros, casi como si fuera nuestro punto de vista: en Seven (1995), somos detectives intentando comprender escalofriantes mensajes; mientras que en Zodiac (2007)  nos volvemos periodistas de investigación intentando descifrar un enigmático lenguaje. Pero la gran joyita que representa la psicología de los asesinos es Mindhunter. Pese a que en esta miniserie también conocemos al típico perfil criminal, intenta ir un poco más allá: ¿Cuáles son las motivaciones de una persona para asesinar a otros? ¿Por qué se repiten ciertos patrones? ¿Son decisiones conscientes o inconscientes? Todas estas cuestiones se van respondiendo (o intentando responder) a medida que la trama nos va sumergiendo en los escalofriantes diálogos de Holden Ford y Bill Tench con personajes como Ed Kemper, Dennis Rader y Charles Manson

Entender el “por qué” puede llegar a ser complejo, por eso la serie intenta mantener una postura científica de los testimonios y trata de construir un perfil psicológico de cada una de estas personalidades para analizar sus acciones desde la ciencia. Esto nos coloca a nosotros -como espectadores- en un lugar que busca alcanzar la objetividad. Pero, ¿es eso posible? 

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En primera persona (The Patient)

Del otro lado, se ubica la producción de Hulu, The Patient o El Paciente, protagonizada por Steve Carell y Domhnall Gleeson, donde un asesino serial secuestra a su psicólogo para que lo ayude a controlar sus impulsos de matar a través de terapia. En este caso, la serie nos adentra en cada sesión como observadores de ambos personajes. Por un lado, se nos muestra el razonamiento lógico detrás de cada “jugada” del Dr. Alan Strauss (Carell). Es decir que también vemos un poco el discurso científico en sus diálogos; y, por otro, se nos ofrece una mirada íntima de los sentimientos de Sam -el asesino en cuestión- a través de su narración en primera persona.

Pocos relatos se animan a representar lo que le pasa a una persona que decide terminar con la vida de otros. Mucho menos si sienten culpa o guardan un grado de humanidad. La mayoría de las veces suelen ser personajes narcisistas y sociópatas, incapaces de sentir empatía. Sin embargo, en este caso, Sam se muestra predispuesto a cambiar su “afección” y a mejorar como persona para poder convivir en sociedad. Ojo, el guión de The Patient es lo suficientemente inteligente como para no caer bajo y no hacer que sientas pena por él. En ningún momento empatizás con Sam, pero sí se puede llegar a comprender sus motivaciones sin la necesidad de justificar sus acciones. 

La mente de un asesino serial puede ser una de las cosas más difíciles de representar porque aún no hay una teoría científica única que nos explique el por qué de cada caso. Las películas y series sobre el tema se siguen maratoneando y se van a seguir produciendo. El funcionamiento de la perversión humana se mantendrá sin un argumento razonable, mientras tanto, seguiremos en la búsqueda desesperada por una respuesta

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