Un musical a cargo de Craig Brewer donde Hugh Jackman demuestra sus dotes musicales junto a Kate Hudson, además de una química que traspasa la pantalla todo con música de Neil Diamond de fondo.

Últimamente tuvimos biopics musicales como Springsteen: Deliver Me From Nowhere (2025) o A Complete Unknown (2024), en donde los protagonistas son los mismos cantautores. En esta ocasión, los protagonistas de esta historia (de amor) son cantantes también, pero que no están bajo los reflectores, sino personas comunes. Personas que aman la música, que les apasiona. Un hobby que desea ser un trabajo, pero que la triste realidad no los deja. Los cantantes anónimos.
Nuestro protagonista Mike Sardina (Hugh Jackman) es un veterano de guerra, músico y un alcohólico en recuperación que trabaja como mecánico. En una de sus presentaciones como cantante imitador conoce a Claire (Kate Hudson), otra cantante y quien será su futura esposa. Desde un primer momento ocurre una conexión entre ambos, afectiva por supuesto, pero también musical. Sus voces y su manera de admirar la música matchean y juntos deciden hacer algo con eso. ¿El resultado? Una banda tributo a Neil Diamond llamada Lightning & Thunder.
El poner el foco en aquellos músicos que nadie conoce, pero que tienen la misma pasión (o más) que los artistas que consiguen la fama, es un punto a favor de esta propuesta. La historia de amor entre un mecánico y una peluquera que los une el amor por la música y el entretener a su público. No importa si es un bar con apenas cinco personas o la sala de un casino repleto; la dedicación por dar un show y acompañado de la persona que amas es suficiente. Pero en esta historia no todo es color de rosas y una situación trágica golpea a la pareja y su familia.
La primera parte de esta película es el ascenso de una banda que poco a poco va ganando terreno, fans y hasta presentaciones junto a los grandes. En un momento los vemos telonear a Pearl Jam. Pero todo ascenso tiene su caída y, en este caso, no se debe a algo profesional, sino a una tragedia personal. Claire es atropellada en la entrada de su casa y, a causa de esto, pierde una de sus piernas. Es así como entra en una depresión tan grande que no solo la aleja de su familia, sino de su pasión por la música. Mike debe cargar con el peso de mantener a flote a la familia al mismo tiempo que pelea con los fantasmas de su pasado y el alcoholismo que parece querer regresar.
El punto fuerte de esta historia se basa en el buen balance de estos elementos: la comedia en un comienzo y el drama en el segundo, todo unido gracias a la música, la cual funciona como nexo perfecto. Además, cada una de las canciones incluidas está justificada desde lo diegético. Cada canción interpretada lo hace desde las presentaciones de estos músicos en ferias, teatros y hasta restaurantes.
|Te podría interesar: ‘Hamnet’, película de Chloé Zhao: los misterios del amor y la muerte
Otro punto a favor es la química y las actuaciones de sus protagonistas. Hugh Jackman y Kate Hudson hacen un gran trabajo como dúo, desde lo musical y como pareja. Ambos cantan durante toda la película y lo hacen casi sin esfuerzo, pero cuando el guion les pide un peso dramático también lo hacen y de manera excelente. Demostrando que, aunque a ambos se les dé bien la comedia, el drama también es una opción en sus carreras.

Quizás el punto más flojo recae en su segunda parte, donde el drama pesa más y se vuelve una seguidilla de situaciones que parece no remontar, volviéndose un melodrama pesado y a veces repetitivo.
En conclusión, Song Sung Blue es una propuesta que destaca por su ejecución y su buena química entre sus protagonistas. Seguramente hará lagrimear a más de uno, pero lo que realmente llegará al público es la sensación de estar viendo una historia de vida, llena de cotidianidad y melancolía. Una historia que nos demuestra que, aunque la vida nos golpee, siempre podremos levantarnos.
Song Sung Blue ya se encuentra en cines