Crítica de 'Mis premios', de Nicolás Valentini
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Mis Premios, film de Nicolás Valentini estrenado en el BAFICI 27, parte de una situación concreta y casi burocrática como la inscripción de su documental anterior, Gombrowicz o la inmadurez, a un festival. A partir de ahí, decide registrar el proceso y convertirlo en el eje de su película: las instancias de evaluación, las conversaciones con colegas y las expectativas que se ponen en juego. Entrelíneas de un simple seguimiento, surge algo profundamente íntimo. Cuando el proyecto no resulta elegido, el rechazo deja una marca que atraviesa todo el film y modifica la relación del propio Valentini con lo que está haciendo.
En lo narrativo, la película se abre en dos direcciones que se retroalimentan. Por un lado, el registro del proceso en sí (formularios, pitchings, devoluciones), con su lógica de evaluación constante. Por otro, las conversaciones con colegas que funcionan como una suerte de marco teórico en movimiento: ¿qué define a un documental autorreferencial? ¿Dónde se traza el límite? ¿Cuáles son sus condiciones? En ese vaivén, Mis Premios se piensa a sí misma mientras sucede, como si cada instancia del recorrido pusiera en duda la forma que está tomando.
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Valentini expone sin filtros la dependencia económica y simbólica entre el filmar y la validación, junto con la incomodidad que genera. Lejos de reforzar la figura del cineasta como un autor seguro de sí mismo, la película se instala en un territorio mucho más inestable, donde predominan la comparación y la expectativa. Él mismo se vuelve el centro del relato como cuerpo y mente expuestos.
Plagada de incertidumbre e inseguridad, el documental encuentra una forma de correrse de la romantización habitual del cine. Filmar aparece menos como un gesto inspirado que como una práctica atravesada por condicionamientos y pequeñas derrotas. Hay una decisión consciente de no eludir la frustración y hacerla visible. Esa vulnerabilidad, valiente en su exposición, es también el principal riesgo del film: trascender su propio proceso o quedar demasiado atada a él.
Mis Premios parece entenderse mejor como un gesto. Asume el fracaso como una experiencia constitutiva del hacer, y lo negativo como parte de lo que nos sucede. Desde ahí, encuentra su forma de seguir filmando, incluso cuando las expectativas se desarman.
Nuestra calificación para Mis Premios
3.0/5 = Aceptable
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