El rostro de la medusa

El rostro de la medusa
En el El rostro de la medusa, Marina se despertó y no era la misma. Su rostro no le pertenecía, se había modificado por completo. Ante la incertidumbre y desesperación, recorrió varios especialistas que no supieron darle la respuesta que necesitaba. Sin más que hacer, debió lidiar con esta nueva versión, alejada de todo lo que una vez conoció.

Cuando nuestro aspecto cambia, nuestro 'yo' también lo hace. Y eso genera una mezcla de sentimientos, tanto buenos como negativos, que aumentan ante la mirada del otro. En El rostro de la medusa la identidad es el tema central que revoluciona la vida de Marina (Rocío Stellato). Encontrarse dentro de la crisis de idas y vueltas que la llevan a redescubrir sus deseos a través de la impulsividad. Como sucede con Pablo, estudiante de la facultad donde es docente, y con quien termina formando una especie de vínculo sexoafectivo.
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Asimismo, dentro de esta narrativa podemos encontrar una referencia a 'La metamorfosis' de Kafka. Claro que en vez de ahondar en el cómo de la transformación, nos presenta el después, dándole otra impronta a la problemática. También es interesante la elección del título ya que las medusas no tienen cara. Esto es un paralelismo con la protagonista que al tener dos rostros diferentes, no se encuentra en ninguno.
Liebenthal dedica gran parte del film en la utilización de metáforas con animales, mostrando imágenes de archivo de zoológicos y acuarios. Aunque, por momentos, puede cansar un poco. Sin embargo, gracias a la utilización de un lenguaje cómico y la reflexión constante del eje central, termina siendo una película interesante con varias subtramas por revelar.
3/5
3/5Sin que nadie pueda darle una explicación, y mucho menos brindarle una solución, Marina descubre un día que su cara cambió por completo. Este es el punto de partida, fantástico y absurdo, para una indagación sobre la identidad que se dispara en múltiples direcciones: las desventuras que enfrenta la protagonista, inmersa en un conflicto extrañísimo –y también las nuevas posibilidades que esto abre para ella–, se van entrecruzando con una serie de reflexiones audiovisuales en torno a las imágenes y el rostro, tanto humano como el de esas otras especies con las que de alguna manera u otra convivimos y nos conectamos. ¿Qué significan una cara, una huella, un nombre? ¿Qué nos hace ser quienes somos?
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